España se hunde en el Informe PISA, la gran evaluación internacional que organiza la OCDE para medir el rendimiento de los estudiantes de entre 15 y 16 años. Se presentan casi 800.000 jóvenes de noventa países, 30.000 de ellos españoles, pero no se les mide a ellos individualmente: se mide un sistema educativo. Y España ha salido muy mal parada.
La prueba se realiza cada tres años, y en la publicada en 2026 casi ningún país mejora su resultado respecto a la anterior, pero lo de España es especialmente dramático: saca su peor nota desde el año 2000. La bajada es muy acusada en comprensión lectora pero también en matemáticas y en ciencias. Se trata de una generación que ha nacido ya entre pantallas y según la OCDE esa puede ser una de las causas. Pero hay muchas otras, complejas y de carácter socioeconómico.