Alemania parecía uno de los países mejor vacunados contra la extrema derecha. Sin embargo, tras las elecciones del pasado 6 de septiembre vemos que el partido de ultraderecha AfD ya no es una fuerza marginal ni de protesta, sino una opción de gobierno para casi el 44% del electorado en Sajonia-Anhalt. Con Cristian Segura, corresponsal de EL PAÍS en Berlín, analizamos quién está votando a AfD, qué ha cambiado desde la crisis migratoria de 2015 y por qué en el este de Alemania el partido ha conseguido convertir el malestar en una fuerza política dominante. Y con Marc Bassets, subdirector de Opinión y ex corresponsal en Alemania, miramos la paradoja de fondo: si ni siquiera ese país consigue contener a la ultraderecha, ¿quién puede hacerlo? ¿Está fallando el cordón sanitario? ¿Y estamos viendo allí el anticipo de lo que puede pasar en el resto de Europa?