Agradece a este podcast tantas horas de entretenimiento y disfruta de episodios exclusivos como éste. ¡Apóyale en iVoox! Episodio exclusivo para suscriptores de Se Habla Español en Apple Podcasts, Spotify, iVoox y Patreon:
Spotify: https://open.spotify.com/show/2E2vhVqLNtiO2TyOjfK987
Patreon: https://www.patreon.com/sehablaespanol
Buy me a coffee: https://www.buymeacoffee.com/sehablaespanol/w/6450
Donaciones: https://paypal.me/sehablaespanol
Contacto:
sehablaespanolpodcast@gmail.com
Facebook: www.facebook.com/sehablaespanolpodcast
Twitter: @espanolpodcast
Hola, ¿cómo va todo? Espero que bien. Aquí en Luxemburgo seguimos disfrutando de la primavera y del transporte público gratuito, incluido el tren. Te lo digo porque la noticia de hoy está relacionada con ese medio de transporte, el tren, aunque un tren especial, el tren de alta velocidad.
Pero antes de entrar en la noticia, vamos a contextualizar un poco.
España es uno de los países con la red de trenes de alta velocidad más extensa, más amplia de toda Europa. Estos trenes se conocen como AVE, siglas de “Alta Velocidad Española”, y forman parte del paisaje del transporte desde hace ya más de treinta años.
El primer AVE en España empezó a funcionar en 1992 y unía Madrid con Sevilla. Fue un proyecto muy simbólico, porque coincidió con la Exposición Universal de Sevilla y representó una imagen de modernidad y de apuesta por las infraestructuras.
Desde entonces, la red ha ido creciendo poco a poco. Hoy en día, el AVE conecta Madrid con muchas ciudades importantes del país: Barcelona, Valencia, Zaragoza, Málaga, Córdoba, Alicante o Valladolid.
Por ejemplo, se puede viajar de Madrid a Barcelona en unas dos horas y media, de Madrid a Valencia en menos de dos horas o de Madrid a Málaga en alrededor de dos horas y cuarenta minutos. Esto ha cambiado por completo la forma de viajar dentro de España y ha reducido mucho el uso del avión en algunos trayectos.
Por desgracia, hace unos meses, el tren de alta velocidad fue noticia por un accidente que le costó la vida a 46 personas. Ocurrió el 18 de enero, cuando el tren circulaba por la localidad de Adamuz, un pueblo de la provincia de Córdoba, en el sur de España.
Un tren de alta velocidad de la compañía Iryo viajaba de Málaga a Madrid. Durante el viaje, el tren descarriló, es decir, se salió de las vías. Al descarrilar, el tren entró en la vía contraria.
En ese momento, por esa vía venía otro tren que iba de Madrid a Huelva. Los dos trenes chocaron.
El accidente fue muy grave. Como te decía, murieron 46 personas y más de 150 resultaron heridas. Es uno de los peores accidentes de tren en España en los últimos años.
Los expertos creen que la causa del accidente fue la rotura de un raíl, una parte de la vía por donde circulan las ruedas.
Pero la noticia de hoy no está relacionada con ese accidente, sino con algo completamente distinto. Y es que, durante muchos años, la alta velocidad española se ha centrado sobre todo en el transporte interior, es decir, en mover personas dentro del propio país. Sin embargo, en los últimos años ha surgido una nueva idea: conectar la red española con otros países europeos mediante trenes de alta velocidad internacionales.
Ahí es donde aparece el proyecto de unir Madrid y París en AVE, un proyecto ambicioso y complejo, que no solo depende de trenes y vías, sino también de normas, acuerdos entre países y decisiones políticas.
Y de eso trata la noticia que vamos a escuchar ahora mismo, que pertenece a Radio Nacional de España. Presta mucha atención.
“La alta velocidad a París se para, frenazo al AVE que uniría Madrid con la capital de Francia. Hugo Domínguez, ¿qué ha pasado? Buenas tardes.
Pues lo que ha pasado, buenas tardes, es que no se dan las condiciones, según fuentes de Renfe, y por tanto se aparca temporalmente la conexión de alta velocidad hasta París.
Barreras regulatorias de permisos y problemas técnicos para homologar trenes frenan por el momento un proyecto que la empresa pública española llevaba años trabajando.
Precisamente, hace unos meses, el Ministro de Transportes, Óscar Puente, se quejaba de falta de reciprocidad porque España sí ha abierto la puerta a la compañía francesa Ouigo y en cambio Renfe tiene dificultades para operar en un mercado dominado por SNCF, el grupo estatal francés.
Me quejo de la falta de reciprocidad, porque nosotros queremos entrar en Francia, entramos en Francia y todos son dificultades, todos son trabas, ¿no? Y eso, claro, es una situación de enorme desigualdad, ¿no? Porque ellos han entrado en nuestro mercado, han entrado tirando los precios.
La intención inicial de Renfe era alcanzar París en 2024, antes de los Juegos Olímpicos, con varios trenes preparados, pero ahora el proyecto se aparca hasta que se den las condiciones.”
Así que, ese tren de alta velocidad entre Madrid y París tendrá que esperar. Una pena, porque estaría muy bien conectar ambas capitales de esa forma. Bueno, es posible que todavía lo veamos en el futuro. Pero de momento vamos con las palabras y expresiones que pueden resultar más complicadas.
Frenar: significa reducir la velocidad, parar o impedir que algo siga avanzando, tanto de forma literal como figurada.
-Los problemas técnicos han frenado el proyecto.
-El gobierno intenta frenar la subida de los precios.
Frenazo: Un frenazo es una parada brusca o un cambio repentino de ritmo, normalmente cuando algo iba avanzando y, de repente, se detiene.
-El proyecto del AVE ha sufrido un frenazo inesperado.
-La economía estaba creciendo, pero la crisis provocó un frenazo.
Aparcar (un proyecto): Apartar algo temporalmente, no cancelarlo, pero dejarlo en pausa hasta que la situación cambie.
-La empresa ha decidido aparcar el plan por ahora.
-Vamos a aparcar este tema y lo hablamos más tarde.
Barreras regulatorias: Son normas, leyes o requisitos administrativos que dificultan o impiden que una empresa actúe en otro país.
-Las barreras regulatorias complican la entrada en el mercado francés.
-Muchas empresas pequeñas no pueden exportar por estas barreras regulatorias.
Homologar:
Homologar es comprobar y aceptar oficialmente que algo cumple las normas necesarias para usarse en otro país.
-Los trenes necesitan homologarse para circular en Francia.
-No puede trabajar aquí hasta homologar su título.
Quejarse: Decir que algo no te gusta o te parece injusto, normalmente porque causa un problema o molestia.
-El ministro se queja de la falta de reciprocidad.
-Los vecinos se quejan del ruido constante.
Falta de reciprocidad: Situación en la que una parte permite o facilita algo, pero la otra no hace lo mismo.
-España abre su mercado, pero no recibe lo mismo a cambio.
-Hay falta de reciprocidad: yo cedo, pero tú no.
Trabas: Pequeños obstáculos o dificultades que complican un proceso, muchas veces de forma burocrática.
-Renfe encuentra muchas trabas para operar en Francia.
-Poner tantas trabas desanima a los inversores.
Tirar los precios:
Bajar mucho los precios para atraer clientes o eliminar a la competencia.
-La empresa ha entrado en el mercado tirando los precios.
-Algunas aerolíneas tiran los precios para ganar pasajeros.
Bien. Esta era la última expresión, así que ya estamos preparados para escuchar la noticia por segunda vez.
“La alta velocidad a París se para, frenazo al AVE que uniría Madrid con la capital de Francia. Hugo Domínguez, ¿qué ha pasado? Buenas tardes.
Pues lo que ha pasado, buenas tardes, es que no se dan las condiciones, según fuentes de Renfe, y por tanto se aparca temporalmente la conexión de alta velocidad hasta París.
Barreras regulatorias de permisos y problemas técnicos para homologar trenes frenan por el momento un proyecto que la empresa pública española llevaba años trabajando.
Precisamente, hace unos meses, el Ministro de Transportes, Óscar Puente, se quejaba de falta de reciprocidad porque España sí ha abierto la puerta a la compañía francesa Ouigo y en cambio Renfe tiene dificultades para operar en un mercado dominado por SNCF, el grupo estatal francés.
Me quejo de la falta de reciprocidad, porque nosotros queremos entrar en Francia, entramos en Francia y todos son dificultades, todos son trabas, ¿no? Y eso, claro, es una situación de enorme desigualdad, ¿no? Porque ellos han entrado en nuestro mercado, han entrado tirando los precios.
La intención inicial de Renfe era alcanzar París en 2024, antes de los Juegos Olímpicos, con varios trenes preparados, pero ahora el proyecto se aparca hasta que se den las condiciones.”
Ahora lo has entendido mucho mejor, ¿verdad? Pues vamos con otra versión de la noticia utilizando sinónimos para que puedas ampliar tu vocabulario.
El proyecto para conectar Madrid y París por tren de alta velocidad se ha quedado, de momento, en pausa. Lo que iba a ser un gran avance en las conexiones internacionales ha sufrido una paralización importante.
Según ha explicado Renfe, actualmente no se cumplen los requisitos necesarios para seguir adelante, así que la empresa pública ha decidido posponer temporalmente esta línea directa con la capital francesa.
Entre los principales motivos están los obstáculos legales relacionados con permisos y normativas, además de dificultades técnicas para certificar los trenes y adaptarlos a las exigencias del sistema ferroviario francés. Todos estos factores han ralentizado un proyecto en el que se llevaba trabajando desde hace años.
Hace algunos meses, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ya había mostrado su malestar por lo que considera un trato poco equilibrado entre países. Mientras España ha permitido la entrada de la compañía francesa Ouigo, Renfe encuentra muchos problemas para ofrecer sus servicios en Francia, un mercado controlado en gran parte por la empresa pública SNCF.
El ministro ha criticado que, cuando España intenta operar en Francia, surgen constantemente impedimentos y complicaciones, lo que genera una situación desigual. Según él, las empresas francesas han podido acceder al mercado español fácilmente y, además, ofreciendo precios muy bajos para atraer clientes.
La idea original de Renfe era llegar a París en el año 2024, antes de la celebración de los Juegos Olímpicos, y ya contaba con varios trenes listos para ese objetivo. Sin embargo, por ahora, el plan queda aplazado hasta que el contexto sea más favorable.
Muy bien. Hasta aquí mi versión de la noticia. Y ahora escuchamos la verdadera por última vez.
“La alta velocidad a París se para, frenazo al AVE que uniría Madrid con la capital de Francia. Hugo Domínguez, ¿qué ha pasado? Buenas tardes.
Pues lo que ha pasado, buenas tardes, es que no se dan las condiciones, según fuentes de Renfe, y por tanto se aparca temporalmente la conexión de alta velocidad hasta París.
Barreras regulatorias de permisos y problemas técnicos para homologar trenes frenan por el momento un proyecto que la empresa pública española llevaba años trabajando.
Precisamente, hace unos meses, el Ministro de Transportes, Óscar Puente, se quejaba de falta de reciprocidad porque España sí ha abierto la puerta a la compañía francesa Ouigo y en cambio Renfe tiene dificultades para operar en un mercado dominado por SNCF, el grupo estatal francés.
Me quejo de la falta de reciprocidad, porque nosotros queremos entrar en Francia, entramos en Francia y todos son dificultades, todos son trabas, ¿no? Y eso, claro, es una situación de enorme desigualdad, ¿no? Porque ellos han entrado en nuestro mercado, han entrado tirando los precios.
La intención inicial de Renfe era alcanzar París en 2024, antes de los Juegos Olímpicos, con varios trenes preparados, pero ahora el proyecto se aparca hasta que se den las condiciones.”
Para entender mejor esta noticia, conviene comparar la red de alta velocidad española con la de otros países europeos.
España destaca sobre todo por la extensión de su red. Es uno de los países con más kilómetros de alta velocidad, solo por detrás de China, y muchas de sus principales ciudades están bien conectadas por tren. Sin embargo, buena parte de esta red se ha desarrollado pensando en los desplazamientos dentro del país.
En Francia, por ejemplo, la alta velocidad también lleva muchos años funcionando. El TGV conecta París con ciudades como Lyon, Marsella o Burdeos, y además Francia ha apostado más claramente por las conexiones internacionales, sobre todo con países vecinos como Bélgica, Alemania o Suiza.
Alemania tiene una red diferente. Allí los trenes de alta velocidad conviven con trenes más lentos, y no todas las líneas están pensadas exclusivamente para ir muy rápido. Aun así, el sistema ferroviario alemán está muy integrado con el resto de Europa, lo que facilita los trayectos internacionales.
Italia es otro caso interesante. En los últimos años ha desarrollado una red de alta velocidad muy eficaz, especialmente entre ciudades como Milán, Roma, Florencia o Nápoles, y además ha apostado por la competencia entre empresas, lo que ha reducido precios y aumentado la oferta.
Todo esto muestra que, aunque España tiene una red muy moderna y extensa, conectarla con otros países no es tan sencillo. Cada país tiene sus propias normas, sus intereses económicos y sus empresas públicas o privadas, y eso complica la cooperación.
Por eso, el proyecto del AVE entre Madrid y París no es solo una cuestión de trenes: es también un buen ejemplo de los límites de la integración europea cuando hablamos de infraestructuras estratégicas.
Escucha este episodio completo y accede a todo el contenido exclusivo de Se Habla Español. Descubre antes que nadie los nuevos episodios, y participa en la comunidad exclusiva de oyentes en
https://go.ivoox.com/sq/171214