El Imperio Otomano fue uno de los imperios más poderosos y duraderos de la historia. Surgió a finales del siglo XIII cuando el líder turco Osman I fundó un pequeño principado en Anatolia que, con el tiempo, se expandiría hasta dominar vastos territorios en Europa, Asia y África. Su poder alcanzó un punto decisivo en 1453 con la conquista de Constantinopla por el sultán Mehmed II, lo que marcó el fin del Imperio Bizantino y convirtió a la ciudad —hoy Estambul— en la capital otomana.