Este lunes empieza una huelga de tres días en el ferrocarril. Los accidentes de Adamuz y Rodalies, hace unas semanas, han enseñado las costuras de un sistema con problemas acumulados. Retrasos, cortes, limitaciones de velocidad y fallos técnicos apuntan a algo estructural. La red ha crecido y transporta más gente, pero arrastra déficit de inversión y de mantenimiento.
Ana Fuentes analiza con Javier Fernández Magariño las causas y las posibles soluciones de esta acumulación de incidencias en la red ferroviaria española.
En la línea Madrid–Barcelona, la de mayor uso en alta velocidad, se repiten las limitaciones temporales de velocidad (LTV), aplicadas cuando los maquinistas reportan anomalías que deben inspeccionarse y, si procede, repararse. Antes de los accidentes de Adamuz y Gelida se reportaban deficiencias en la red en puntos de la misma “y ahora se habla de tramos por completo”. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha empatizado con una “sensibilidad a flor de piel” de los maquinistas tras la muerte de compañeros, lo que ha provocado el incremento en la prudencia operativa y, con ella, las comprobaciones. “Hemos priorizado la seguridad por encima de cualquier otra circunstancia”.
CRÉDITOS
Si tienes quejas, dudas o sugerencias, escribe a defensora@elpais.es o manda un audio a +34 649362138 (no atiende llamadas).