El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) nació con la misión de investigar delitos graves vinculados a ciudadanos extranjeros y aplicar la ley migratoria dentro del país. Durante años, su trabajo se centró en casos concretos. Ahora, bajo la actual Administración, el ICE se ha convertido en el brazo ejecutor del Presidente Trump que opera con “inmunidad absoluta”.
La muerte a tiros del manifestante Alex Pretti de 37 años este sábado, la de Renée Good, también de 37 años hace dos semanas, la detención de un niño de cinco años y un nuevo memorando interno y secreto de la agencia que insta ingresar en las casas de los ciudadanos estadounidenses sin una orden judicial y con solo una orden administrativa, consolida al ICE como una de las agencias más poderosas y controvertidas por el riesgo que representa para la democracia.
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